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El Sindicato Aguas Limpias de Constitución,
quienes realizaron la toma de la portería industrial de la
planta de celulosa Celco, perteneciente a la empresa multinacional
Arauco, comenzaron bien la acción de llamado de atención
de la empresa y de los medios de comunicación locales y nacionales.
Hasta ahí estuvo acertado el camino escogido, pero rápidamente
empezaron a mostrar las debilidades y falencias de planificación,
la falta de planes de contingencia y la falta de dirección
efectiva y clara, frente a las distintas instancias que se iban presentando.
Hablaron distintas personas, cada una con un discurso distinto, entre
ellos uno que actuó agresivamente con todo el mundo, amenazando
incluso con agresiones físicas, no a quienes serían
los enemigos, sino a quienes llegaban para interiorizarse del movimiento,
sus objetivos y argumentos, para informar al país y a la ciudad
sobre lo que estaba pasando. Esto deja claro que no tienen definido
su accionar, que actuan un poco paranoicos con todo el mundo, y creen
que todos están en su contra. Al parecer reconocen dos categorías,
los que los aplauden y están con ellos y los que están
en contra, mas o menos como "el que no salta es momio".
¿Que objetivo tenía prohibirnos que tomáramos
fotos? si lo que necesitaban era difusión. Si el objetivo era
impedir que los reconocieran, era imposible, ya que los medios sacaron
fotos y grabaron videos suficientes para escogerlos de a uno por uno.
Tiene una facilidad increible no para sumar voluntades, sino al contrario
para echarse a todo el mundo encima. 
Por otra parte de repente apareció
un vocero que se pasó de revoluciones, que empezó a
tomar las decisiones sin preguntarle a nadie, ya que apenas salió
el oficial que comandaba al personal de choque, que llegó a
hacerse cargo de la situación y que tuvo una conferencia con
Luis Correa, al cual no le cabía una aguja, el vocero, sin
consulta alguna con los dirigentes que estaban sentados a un costado
de la portería, determinó y ordenó retirar las
pancartas, lienzos, afiches y desocupar el paso de la planta. La prensa
que había llegado desde Talca y otros lugares, se sorprendieron
por la repentina finalización del movimiento, la quema de neumáticos
que no pasó mas allá de cuatro o cinco quemados, que
fueron retirados en cinco minutos. Posteriormente la entrevista con
los ejecutivos, incluyendo al gerente, no sirvió para nada,
excepto para que estos se dieran cuenta que habían salido bien
librados de algo que los tuvo bastante preocupados, y que los dirigentes
no sabían para donde tenían que caminar, retomando el
control de las acciones. No se ve por donde los pescadores saldrán
ganando, cuando lo único que les queda es acercarse a la oficina
de gestión que ya fue reconocida por los ejecutivos, como una
entidad encubierta de la empresa, financiada en "convenio"
con Fedepesca, con abogados pagados por
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la empresa y al servicio de los intereses
de quien les paga el sueldo, no de los pescadores, como se pretende
que se crea en Constitución. 
Disciplinadamente y en una acción
programada para amedrentar, lo que consiguieron, los carabineros de
Talca, se formaron frente a la entrada de la portería industrial,
a esperar la orden para arremeter con los pescadores, las mujeres,
jóvenes y los niños.
Fernando Herrera, Gerente de la planta, pretendió regalarle
monedas a los dirigentes del Sindicato Aguas Limpias, como lo hizo
cuando estuvieron en huelga los trabajadores del Vivero de Quivolgo.
Este ejecutivo, tiene una muy baja aceptación al interior de
la empresa que dirige, especialmente por su mala actitud al dirigir
la empresa y en las actuaciones poco éticas conocidas por todo
el personal, en lo que respecta a aprovechamiento de su cargo, para
lograr objetivos que desprestigian el ejercicio de la función
dirigencial. Si esto se supiera a nivel superior, poco mas duraría
en el cargo. El día jueves 26, aprovechando
la colocación de la primera piedra de un mini terminal y mercado
de mariscos y pescados cerca de calle Infante, los dirigentes se reunieron
para dialogar con el intendente y la gobernadora, sacando como conclusión
que este es "un problema entre privados", que deben arreglar
entre las partes. De esta forma mas allá de los golpecitos
en la espalda y la cantinela de "así funciona la democracia",
quedaron donde empezaron, sin indemnización a la vista y contando
con la coprolalia del abogado Jorge Araneda, que no les gustó
para nada a los pescadores.
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