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El Maucho de Constitución - 2008
Buscaremos mas información del profesor y recopilador maulino homenajeado por un alumno
Arturo Ilufí Coloma

Señor Director:
Soy un maulino actualmente radicado en Santiago y me dirijo a usted con motivo del reciente y lamentable fallecimiento de un gran maestro primario, acaecido el pasado 20 de octubre, hijo adoptivo de Constitución, gran investigador y colaborador en la consolidación de la historia de mi ciudad a través de sus publicaciones.
Me refiero a don Arturo Ilufi Coloma, de quien tuve el privilegio de ser alumno en la Escuela Superior de Hombres Nº 1, entre los años 1953 y 1958, además de integrar y compartir aquel curso con condiscípulos con los que hasta hace poco tiempo nos reencontramos, profesor incluido, durante a lo menos 6 años, en los meses de octubre o noviembre, visitando nuestra escuela y permaneciendo durante un fin de semana largo alojados en La Palmilla, rememorando nuestros años de infancia.
He ingresado a la página de El Maucho y no he podido encontrar nada alusivo a don Arturo, pese a lo conocido de su trayectoria, ni siquiera algo relacionado con sus funerales que se llevaron a efecto el día 22 de octubre pasado y a los cuales, lamentablemente no pude asistir.
Por lo anterior, me he permitido escribirle para rogarle tenga a bien, si es posible, publicar en su prestigioso diario, el humilde homenaje a don Arturo Ilufi Coloma, que adjunto.
Le saluda y agradece de antemano su gentileza,
Javier H. Zúñiga González

  Acróstico
A don Arturo Ilufí Coloma

(A mi maestro de Primaria
con el mejor de mis recuerdos)

Adalid, labrador de las almas pequeñas,
Raíz del saber del infante maulino,
Tu docencia tan noble ligada a mi destino,
Ungida con magnífica luz de las estrellas
Renacer la veré, cada día, en la estela
Omnisciente, que tu paso dejara en los niños.

Icono de maestros, paradigma de vida,
Lucero en la penumbra de las mentes discípulas,
Ufano en el trabajo tenaz de cada día,
Fabuloso en la praxis de tus clases lúdicas,
Inconmensurable prasio a la hora de impartirlas.

Como el pichón que acude al llamado paterno,
O como cuando el hambre de saber pide a gritos
La savia que alimenta los cerebros no ahítos,
Obsecuentes llegamos a tu alar placentero,
Musitando las letras que de allí hasta lo eterno
Alumbrarán por siempre nuestro largo camino.

(Javier Zúñiga González
Alumno de toda la vida)

Santiago, Octubre de 2009

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