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el trasbordo a lanchas y el consiguiente viaje por el río,
tanto más riesgoso, cuando los "surazos" (fuertes
vientos del sur) azotan la zona.
LOS TRANVÍAS DE CONSTITUCIÓN
La Sociedad de Tranvías y Balnearios de Constitución,
inaugurada en octubre de 1906 entregó a un concesionario la
explotación del servicio durante quince años, merced
a un contrato firmado con la Municipalidad, que permiten acceder a
los pasajeros, con gran facilidad, hasta la playa. Los pintorescos
coches, tirados por mulas, salen desde el Mercado y la plaza y llegan
hasta el balneario en oportunos horarios, que coinciden con el desembarco
de los pasajeros en el muelle del río.
Los progresos siguen: en mayo de 1907, los hermanos Luis y Eduardo
Reyes instalan en el puerto un moderno aserradero de maderas, en un
banco que se ubica cerca del río Maule, en la propiedad de
Pedro P. Moraga. Ello permite que los astilleros y constructores de
embarcaciones, procesen sus maderas con mayor rapidez.
EL BANCO DE CONSTITUCIÓN
Sin embargo, una de las empresas que mayor desarrollo alcanzó
en el puerto, fue el Banco de Constitución, cuyo paso inicial
fueron las escrituras públicas otorgadas el 19 de febrero,
el 14 de marzo y el 27 de junio de 1907 ante el Notario y Conservador
de Constitución, Juan B. Godoy y que se ratificara por la autoridad
económica mediante Decreto Supremo del 15 de julio de 1907,
con un capital inicial de $ 250.000, dividido en doscientas cincuenta
acciones de $ 20 c/u. La Sociedad Anónima es encabezada por
don Jovino Villalobos como Presidente, Francisco Gutiérrez
como Vicepresidente y son electos Directores Fernando Court, Emilio
Barrios, Enrique Marshall, Víctor Fernández y Horacio
Valdés.
Entre los socios más prominentes de la nueva entidad, están,
además, Enrique Marshall,, Rafael Morelli, Aurora Schepeler,
Vda. de S., José Marcelino Jelves, Agustín Valerio,
Adela Morel,, Juan Novion, representando a Eduardo Novion, Manuel
Figari Forno, Elvira Schepeler de Caballero, Aquiles Court, David
Hoyl, Ricardo Aylwin, Mario Ibar, Darío El Moro, Pedro Roíz,
Francisco Chiorrini, Juan B. Parodi, Gustavo Jauch, etc. Además,
formaron parte de esta sociedad, vecinos de Talca, como Mateo Donoso,
José Antonio Astaburuaga,, Agustín Barros Merino, entre
otros socios de Nirivilo, Lontué, Santiago, Illapel, etc.
La entidad financiera - que en sus estatutos establecía veinte
años como plazo de funcionamiento, prorrogables - tendría
larga vida y llegará a ser factor importante en la gestión
productiva de la zona.
LA VISITA DEL PRESIDENTE MONTT
Se inician las obras del puente
En esta situación francamente crítica, a principios
de 1908, se anuncia una visita a Constitución el Presidente
Pedro Montt. Se crean, desde luego, amplias expectativas de este verdadero
acontecimiento, casi inédito en la historia local. El Mandatario,
con numerosa comitiva, llega a la ciudad el 3 de abril de 1908, efectuando
el viaje en tren desde Talca y en lancha desde Banco de Arena. Tras
desembarcar, monta a caballo para recorrer la un desfile desde los
corredores del Club Social, se reúne con autoridades y vecinos
y, desde luego, escucha las peticiones referidas al ferrocarril, cuyos
trabajos parecen infinitos, y al puerto. De inmediato instruye al
Ministro del ramo, para aportar cien mil pesos para el mejoramiento
de la barra y el puerto y la pronta llamada a licitación del
puente. En este localidad. La prensa de la época cubre generosamente
la gira presidencial. Montt observa último punto, los anuncios
no se quedan en la letra: Por Decreto Supremo 1002 del 27 de abril
de 1908 se aprobó el contrato celebrado con Schenaider y Cª
del Creusot por la suma de 33.672 libras esterlinas.
Las dificultades imprevistas en la fundación de algunos machones
harían subir el contrato en 10.000 libras esterlinas aproximadamente
esos recursos
El 4 de octubre de 1908 estaban ya instalándose faenas para
los trabajos respectivos, con un plazo de 20 meses para entregar la
obra. La opinión pública manifiesta sus temores por
la certeza del lugar elegido para construir el puente, dada la profundidad
y la fuerza del río. La empresa adjudicataria es la Cia del
Crezot.
La presencia del Mandatario - ya aquejado por la enfermedad que le
llevaría a la tumba tiempo después - sirve para que
el carácter turístico de Constitución difunda
aún más su fama. Es así como, el 17 de diciembre
de 1909, el ramal anuncia la carrera de un "tren dominguero",
que saliendo de Talca a las 06.00 horas, retorne a las 09.00 horas.
Los talquinos, linarenses y, en general los habitantes de Maule, acogen
con beneplácito esta iniciativa. "El tren dominguero -
comenta la prensa - proporciona a las personas que no pueden veranear,
un día de solaz en las atractivas playas maulinas".
El puente ferroviario, sigue avanzando sin prisa, pero sin pausa.
En 1911 los trabajos se ven detenidos por las crecidas del río.
A causa de los daños, el gobierno debe suplementar los fondos
al presupuesto de la empresa constructora. En las nuevas cláusulas
se reitera que el puente debe estar concluido y en servicio en un
plazo de dieciocho meses.
Los datos técnicos del puente prueban la solidez de su construcción:
"Las vigas principales, espaciadas de 3.60 metros de eje a eje,
son del tipo Pratt. Están constituidas por dos cabezas paralelas
en forma de cajón, unidas por una triangulación simple
con montantes comprimidos y diagonales tendidos. La altura de la viga
es de 5.30 contada de nudo a nudo. En la parte superior, travesaños
reciben las longueiras, sobre las cuales reposan los durmientes en
la vía; éstos prolongados a ambos lados soportan las
dos paralelas de servicio de 0.60 de ancho; finalmente, barandas metálicas
fijadas directamente a las vigas principales, va en todo el largo
del tramo, dejando un total de 4.00 metros de espacio libre. Contravientos
horizontales y verticales completan el sistema".
El servicio ferroviario, sin embargo dispone, a contar de enero de
1912, un convoy que recoge a los pasajeros, al atravesar el Banco
de Arena y trasladarlos hasta Constitución, evitando así
el viaje en lancha por el río.
Los trenes llegan cada vez más cargados de pasajeros en la
época estival. Es necesario agregar hasta doce o más
carros, para trasladar a quienes, desde diversos puntos de país,
llegan
|
"A
reponer las fatigas y cansancio que se siente en los centros poblados"
("El Maule" 17 de enero de 1915)
Las obras del puente, no obstante, vuelven a sufrir un retraso a fines
de 1914, cuando la mayoría de los contratistas extranjeros retornan
a sus países a causa de la guerra.
LA INAUGURACIÓN DEL PUENTE FERROVIARIO
La ceremonia fallida:
La apertura del esperado puente ferroviario sobre el Maule tuvo, sin
embargo, un curioso acto fallido: el diario "El Heraldo" de
Curicó del 16 de diciembre de 1915, informó con amplios
caracteres, que la obra había sido inaugurada el día anterior.
La nota detallaba discursos, asistencia de autoridades e incluso se
comentaba que, "Tal vez por efecto del revoltijo político
que mantiene en crisis al ministerio el acto inaugural que bien mereció
revestir cierta solemnidad, dado lo monumental de la obra, ha sido de
la más modesta y desapercibida".
Sin embargo, el puente aún no era entregado oficialmente.
A fines de octubre de 1915, las obras del puente ferroviario estaban
prácticamente concluidas. La perspectiva de la inauguración
concita el interés de los vecinos maulinos, quienes se reúnen
en el Club de la Unión para organizar la ceremonia, a la que
ha comprometido su asistencia el Presidente Barros Luco, cuya gestión
ya expira, por lo que se decide efectuar la recepción oficial
de la nueva obra entre el 15 y 20 de diciembre.
La reunión organizativa, realizada en el Club de la Unión
el 20 de noviembre de 1915 es encabezada por don Matías Núñez,
Presidente del Comité Pro Constitución y Juez Letrado
del puerto.
La comisión que se encargará de los actos queda compuesta
por los señores Arturo Peralta, Manuel Fuentes, Primitivo Barrios,
David Hoyl, Leoncio Rodríguez y Jorge Santa María.
EL CARNAVAL DE CONSTITUCIÓN
La cada vez más asidua concurrencia de familias - y especialmente
de juventud - al balneario, establece algunas románticas costumbres
que van definiendo un nuevo estilo de vida para los residentes. Tras
cada temporada, los grupos de veraneantes van, paulatinamente, retornando
a los pueblos del valle central, especialmente Talca. Las risas y alegres
caminatas, dejan paso a la nostalgia de los otoños, las calles
vacías y los recuerdos propios de esas experiencias.
Por ello, a iniciativa de algunos jóvenes talquinos, en febrero
de 1900, se organiza un carnaval, que es como "el fin de fiesta"
de los meses estivales. Un corso de flores recorre las calles que bordea
la plaza y un baile, a la luz de los faroles, es amenizado por la Banda
del Orfeón de Policía de Talca, que se traslada especialmente
al puerto con este motivo.
Alegres damas adornan carretas, para lucir sus trajes y sombreros, en
ruidosa algazara. Las familias más pudientes de la zona prestan
su concurso en este festejo y el propio Almirante Fernández Vial,
sobreviviente de la Esmeralda, colabora con entusiasmo en los preparativos.
El carnaval concluye con un baile en la casa de algún patricio
de la ciudad, como Eusebio Ibar o la familia Mac Iver.
Un artículo de prensa de esos días, resume aquella época:
"Si - como es verdad - el recuerdo perdura, nuestros amables veraneantes
al abandonar estas hermosas y poéticas playas de Constitución,
sentirán la nostalgia de esos felices días que se han
deslizado como fugaces meteoros, cuando el crudo invierno haga meditar
en lo efímero que son los goces y placeres de esta vida; entonces
el recuerdo volará en alas del pensamiento a estas regiones a
los sitios más pintorescos de nuestro balneario, a las rocas
encantadoras y abruptas, a la Isla, Quebrada Honda, Calabocillos, etc."
El Carnaval permaneció entre las costumbres de los veraneantes
hasta la década de los cincuenta. Paulatinamente se fue desvaneciendo
de las tradiciones maulinas.
CRECE LA CAPACIDAD HOTELERA DEL BALNEARIO
Espectáculos artísticos
El explosivo aumento de los veraneantes comienza a configurar, ya decididamente,
el auge de la industria hotelera de Constitución. Ya no bastan
las modestas casas d pensión ni los alojamientos ofrecidos por
"casas de familia". Los cada vez más exigentes huéspedes
requieren de una infraestructura hotelera similar a la de Santiago o
Viña del Mar. De esta forma, en 1911, abre sus puertas el Hotel
Italia, frente al Convento de los Padres Capuchinos, en la esquina de
Bulnes y Cruz. La prensa destaca sus acogedores salones con pinturas
de los más renombrados pintores del momento.
En Montt con OHiggins, don Abdón Morales refacciona las instalaciones
del Gran Hotel. Con excelentes servicios. Las residenciales, a su vez,
se esfuerzan por homologar la oferta hotelera, ofreciendo luz eléctrica
en cada pieza, baños individuales y excelente cocinería.
El Hotel Plaza rompe todos los esquemas al publicitar, entre sus ofertas,
la presencia de una orquesta "en vivo", que interpretará
delicadas melodías a las horas de comida y en las veladas nocturnas.
En diciembre de 1914 abre sus puertas en Gran Hotel, en calle Freire,
a dos cuadras de la Plaza de Armas y propiedad del ya nombrado Abdón
Morales, el cual tiene "Una línea de tranvías a la
puerta".
Los espectáculos más variados llegan a Constitución,
atraídos por la bonanza económica: el biógrafo
Atenas exhibe cada noche películas con los últimos acontecimientos
ocurridos en Santiago. El legendario Circo Corales y el de la empresa
Farfán, instalan sus carpas cerca del balneario, logrando entusiasta
concurrencia de veraneantes.
En la playa, por su parte, don Hermógenes Arcaya construye excelentes
dependencias para el balneario, con duchas, camarines y otras comodidades.
Un incendio de 1913 no le impide reconstruir lo destruido. Don Enrique
Palet, de Talca, instala un kiosco con vente de dulces, galletas y otros
golosinas de su propia fabricación.
Los paseos a la luz de la luna: El muelle del río adquiere gran
preeminencia en esos años. La apertura de la calle que bordea
el cauce, lo hace un lugar atractivo para los jóvenes, en especial
durante las noches de luna, maravillados ante el reflejo en las quietas
aguas del Maule: "Mucha juventud - dice
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