18 de junio de 2006

 

Autor Jaime González Colville

Historia del Ferrocarril del Maule

Cualquier reproducción total o parcial deberá publicarse con el autor

el trasbordo a lanchas y el consiguiente viaje por el río, tanto más riesgoso, cuando los "surazos" (fuertes vientos del sur) azotan la zona.
LOS TRANVÍAS DE CONSTITUCIÓN
La Sociedad de Tranvías y Balnearios de Constitución, inaugurada en octubre de 1906 entregó a un concesionario la explotación del servicio durante quince años, merced a un contrato firmado con la Municipalidad, que permiten acceder a los pasajeros, con gran facilidad, hasta la playa. Los pintorescos coches, tirados por mulas, salen desde el Mercado y la plaza y llegan hasta el balneario en oportunos horarios, que coinciden con el desembarco de los pasajeros en el muelle del río.
Los progresos siguen: en mayo de 1907, los hermanos Luis y Eduardo Reyes instalan en el puerto un moderno aserradero de maderas, en un banco que se ubica cerca del río Maule, en la propiedad de Pedro P. Moraga. Ello permite que los astilleros y constructores de embarcaciones, procesen sus maderas con mayor rapidez.
EL BANCO DE CONSTITUCIÓN
Sin embargo, una de las empresas que mayor desarrollo alcanzó en el puerto, fue el Banco de Constitución, cuyo paso inicial fueron las escrituras públicas otorgadas el 19 de febrero, el 14 de marzo y el 27 de junio de 1907 ante el Notario y Conservador de Constitución, Juan B. Godoy y que se ratificara por la autoridad económica mediante Decreto Supremo del 15 de julio de 1907, con un capital inicial de $ 250.000, dividido en doscientas cincuenta acciones de $ 20 c/u. La Sociedad Anónima es encabezada por don Jovino Villalobos como Presidente, Francisco Gutiérrez como Vicepresidente y son electos Directores Fernando Court, Emilio Barrios, Enrique Marshall, Víctor Fernández y Horacio Valdés.
Entre los socios más prominentes de la nueva entidad, están, además, Enrique Marshall,, Rafael Morelli, Aurora Schepeler, Vda. de S., José Marcelino Jelves, Agustín Valerio, Adela Morel,, Juan Novion, representando a Eduardo Novion, Manuel Figari Forno, Elvira Schepeler de Caballero, Aquiles Court, David Hoyl, Ricardo Aylwin, Mario Ibar, Darío El Moro, Pedro Roíz, Francisco Chiorrini, Juan B. Parodi, Gustavo Jauch, etc. Además, formaron parte de esta sociedad, vecinos de Talca, como Mateo Donoso, José Antonio Astaburuaga,, Agustín Barros Merino, entre otros socios de Nirivilo, Lontué, Santiago, Illapel, etc.
La entidad financiera - que en sus estatutos establecía veinte años como plazo de funcionamiento, prorrogables - tendría larga vida y llegará a ser factor importante en la gestión productiva de la zona.
LA VISITA DEL PRESIDENTE MONTT
Se inician las obras del puente
En esta situación francamente crítica, a principios de 1908, se anuncia una visita a Constitución el Presidente Pedro Montt. Se crean, desde luego, amplias expectativas de este verdadero acontecimiento, casi inédito en la historia local. El Mandatario, con numerosa comitiva, llega a la ciudad el 3 de abril de 1908, efectuando el viaje en tren desde Talca y en lancha desde Banco de Arena. Tras desembarcar, monta a caballo para recorrer la un desfile desde los corredores del Club Social, se reúne con autoridades y vecinos y, desde luego, escucha las peticiones referidas al ferrocarril, cuyos trabajos parecen infinitos, y al puerto. De inmediato instruye al Ministro del ramo, para aportar cien mil pesos para el mejoramiento de la barra y el puerto y la pronta llamada a licitación del puente. En este localidad. La prensa de la época cubre generosamente la gira presidencial. Montt observa último punto, los anuncios no se quedan en la letra: Por Decreto Supremo 1002 del 27 de abril de 1908 se aprobó el contrato celebrado con Schenaider y Cª del Creusot por la suma de 33.672 libras esterlinas.
Las dificultades imprevistas en la fundación de algunos machones harían subir el contrato en 10.000 libras esterlinas aproximadamente esos recursos
El 4 de octubre de 1908 estaban ya instalándose faenas para los trabajos respectivos, con un plazo de 20 meses para entregar la obra. La opinión pública manifiesta sus temores por la certeza del lugar elegido para construir el puente, dada la profundidad y la fuerza del río. La empresa adjudicataria es la Cia del Crezot.
La presencia del Mandatario - ya aquejado por la enfermedad que le llevaría a la tumba tiempo después - sirve para que el carácter turístico de Constitución difunda aún más su fama. Es así como, el 17 de diciembre de 1909, el ramal anuncia la carrera de un "tren dominguero", que saliendo de Talca a las 06.00 horas, retorne a las 09.00 horas.
Los talquinos, linarenses y, en general los habitantes de Maule, acogen con beneplácito esta iniciativa. "El tren dominguero - comenta la prensa - proporciona a las personas que no pueden veranear, un día de solaz en las atractivas playas maulinas".
El puente ferroviario, sigue avanzando sin prisa, pero sin pausa. En 1911 los trabajos se ven detenidos por las crecidas del río. A causa de los daños, el gobierno debe suplementar los fondos al presupuesto de la empresa constructora. En las nuevas cláusulas se reitera que el puente debe estar concluido y en servicio en un plazo de dieciocho meses.
Los datos técnicos del puente prueban la solidez de su construcción: "Las vigas principales, espaciadas de 3.60 metros de eje a eje, son del tipo Pratt. Están constituidas por dos cabezas paralelas en forma de cajón, unidas por una triangulación simple con montantes comprimidos y diagonales tendidos. La altura de la viga es de 5.30 contada de nudo a nudo. En la parte superior, travesaños reciben las longueiras, sobre las cuales reposan los durmientes en la vía; éstos prolongados a ambos lados soportan las dos paralelas de servicio de 0.60 de ancho; finalmente, barandas metálicas fijadas directamente a las vigas principales, va en todo el largo del tramo, dejando un total de 4.00 metros de espacio libre. Contravientos horizontales y verticales completan el sistema".
El servicio ferroviario, sin embargo dispone, a contar de enero de 1912, un convoy que recoge a los pasajeros, al atravesar el Banco de Arena y trasladarlos hasta Constitución, evitando así el viaje en lancha por el río.
Los trenes llegan cada vez más cargados de pasajeros en la época estival. Es necesario agregar hasta doce o más carros, para trasladar a quienes, desde diversos puntos de país, llegan

"A reponer las fatigas y cansancio que se siente en los centros poblados" ("El Maule" 17 de enero de 1915)
Las obras del puente, no obstante, vuelven a sufrir un retraso a fines de 1914, cuando la mayoría de los contratistas extranjeros retornan a sus países a causa de la guerra.
LA INAUGURACIÓN DEL PUENTE FERROVIARIO
La ceremonia fallida:
La apertura del esperado puente ferroviario sobre el Maule tuvo, sin embargo, un curioso acto fallido: el diario "El Heraldo" de Curicó del 16 de diciembre de 1915, informó con amplios caracteres, que la obra había sido inaugurada el día anterior. La nota detallaba discursos, asistencia de autoridades e incluso se comentaba que, "Tal vez por efecto del revoltijo político que mantiene en crisis al ministerio el acto inaugural que bien mereció revestir cierta solemnidad, dado lo monumental de la obra, ha sido de la más modesta y desapercibida".
Sin embargo, el puente aún no era entregado oficialmente.
A fines de octubre de 1915, las obras del puente ferroviario estaban prácticamente concluidas. La perspectiva de la inauguración concita el interés de los vecinos maulinos, quienes se reúnen en el Club de la Unión para organizar la ceremonia, a la que ha comprometido su asistencia el Presidente Barros Luco, cuya gestión ya expira, por lo que se decide efectuar la recepción oficial de la nueva obra entre el 15 y 20 de diciembre.
La reunión organizativa, realizada en el Club de la Unión el 20 de noviembre de 1915 es encabezada por don Matías Núñez, Presidente del Comité Pro Constitución y Juez Letrado del puerto.
La comisión que se encargará de los actos queda compuesta por los señores Arturo Peralta, Manuel Fuentes, Primitivo Barrios, David Hoyl, Leoncio Rodríguez y Jorge Santa María.
EL CARNAVAL DE CONSTITUCIÓN
La cada vez más asidua concurrencia de familias - y especialmente de juventud - al balneario, establece algunas románticas costumbres que van definiendo un nuevo estilo de vida para los residentes. Tras cada temporada, los grupos de veraneantes van, paulatinamente, retornando a los pueblos del valle central, especialmente Talca. Las risas y alegres caminatas, dejan paso a la nostalgia de los otoños, las calles vacías y los recuerdos propios de esas experiencias.
Por ello, a iniciativa de algunos jóvenes talquinos, en febrero de 1900, se organiza un carnaval, que es como "el fin de fiesta" de los meses estivales. Un corso de flores recorre las calles que bordea la plaza y un baile, a la luz de los faroles, es amenizado por la Banda del Orfeón de Policía de Talca, que se traslada especialmente al puerto con este motivo.
Alegres damas adornan carretas, para lucir sus trajes y sombreros, en ruidosa algazara. Las familias más pudientes de la zona prestan su concurso en este festejo y el propio Almirante Fernández Vial, sobreviviente de la Esmeralda, colabora con entusiasmo en los preparativos. El carnaval concluye con un baile en la casa de algún patricio de la ciudad, como Eusebio Ibar o la familia Mac Iver.
Un artículo de prensa de esos días, resume aquella época: "Si - como es verdad - el recuerdo perdura, nuestros amables veraneantes al abandonar estas hermosas y poéticas playas de Constitución, sentirán la nostalgia de esos felices días que se han deslizado como fugaces meteoros, cuando el crudo invierno haga meditar en lo efímero que son los goces y placeres de esta vida; entonces el recuerdo volará en alas del pensamiento a estas regiones a los sitios más pintorescos de nuestro balneario, a las rocas encantadoras y abruptas, a la Isla, Quebrada Honda, Calabocillos, etc."
El Carnaval permaneció entre las costumbres de los veraneantes hasta la década de los cincuenta. Paulatinamente se fue desvaneciendo de las tradiciones maulinas.
CRECE LA CAPACIDAD HOTELERA DEL BALNEARIO
Espectáculos artísticos
El explosivo aumento de los veraneantes comienza a configurar, ya decididamente, el auge de la industria hotelera de Constitución. Ya no bastan las modestas casas d pensión ni los alojamientos ofrecidos por "casas de familia". Los cada vez más exigentes huéspedes requieren de una infraestructura hotelera similar a la de Santiago o Viña del Mar. De esta forma, en 1911, abre sus puertas el Hotel Italia, frente al Convento de los Padres Capuchinos, en la esquina de Bulnes y Cruz. La prensa destaca sus acogedores salones con pinturas de los más renombrados pintores del momento.
En Montt con OHiggins, don Abdón Morales refacciona las instalaciones del Gran Hotel. Con excelentes servicios. Las residenciales, a su vez, se esfuerzan por homologar la oferta hotelera, ofreciendo luz eléctrica en cada pieza, baños individuales y excelente cocinería.
El Hotel Plaza rompe todos los esquemas al publicitar, entre sus ofertas, la presencia de una orquesta "en vivo", que interpretará delicadas melodías a las horas de comida y en las veladas nocturnas. En diciembre de 1914 abre sus puertas en Gran Hotel, en calle Freire, a dos cuadras de la Plaza de Armas y propiedad del ya nombrado Abdón Morales, el cual tiene "Una línea de tranvías a la puerta".
Los espectáculos más variados llegan a Constitución, atraídos por la bonanza económica: el biógrafo Atenas exhibe cada noche películas con los últimos acontecimientos ocurridos en Santiago. El legendario Circo Corales y el de la empresa Farfán, instalan sus carpas cerca del balneario, logrando entusiasta concurrencia de veraneantes.
En la playa, por su parte, don Hermógenes Arcaya construye excelentes dependencias para el balneario, con duchas, camarines y otras comodidades. Un incendio de 1913 no le impide reconstruir lo destruido. Don Enrique Palet, de Talca, instala un kiosco con vente de dulces, galletas y otros golosinas de su propia fabricación.
Los paseos a la luz de la luna: El muelle del río adquiere gran preeminencia en esos años. La apertura de la calle que bordea el cauce, lo hace un lugar atractivo para los jóvenes, en especial durante las noches de luna, maravillados ante el reflejo en las quietas aguas del Maule: "Mucha juventud - dice

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