18 de junio de 2006

 

Autor Jaime González Colville

Historia del Ferrocarril del Maule

Cualquier reproducción total o parcial deberá publicarse con el autor

En noviembre de 1898, se dio comienzo a la construcción del muelle en Banco de Arena, a fin de permitir el acceso de los pasajeros a las lanchas que los trasladarían hacia Constitución. El tema, sin embargo, provoca las inevitables discusiones en torno al lugar más adecuado para realizar esas obras.
El curioso proyecto del ferrocarril de sangre a Curepto.
En noviembre de 1898, don Alfredo de la Fuente propuso al gobierno la construcción de un ferrocarril de sangre que, partiendo desde la orilla del Maule, en Quivolgo, alcanzara hasta la ribera del Mataquito, en un trayecto que bordearía la costa.
El proyecto pretendía establecer un medio de transporte en esa fértil región, a la vez de abrir "Vastos horizontes a la industria agrícola de esos lugares".
La construcción, según lo expresaba su iniciador, se haría por etapas: en primer lugar desde Quivolgo a Puchi (24 Km.) y de ahí hasta Mataquito (42 Km.)
La idea encuentra amplia acogida en la prensa local y cuenta con el respaldo del municipio y de agricultores maulinos.
Casi un año más tarde, en septiembre de 1898 se suscribió la escritura correspondiente, mediante la cual el municipio de Constitución cedía a don Alfredo de la Fuente el uso del camino público para construir el ferrocarril, el cual ahora sería a vapor y se extendería desde Quivolgo a Curepto.
Sin embargo, este sueño ferroviario se perdería, como tantos otros, en el olvido.
EL AGUA POTABLE

Los trabajos del agua potable, iniciados en febrero de 1898 para aprovechar las caudalosas vertientes de Banco de Arena - profundizadas por las excavaciones ferroviarias - están muy avanzados en diciembre de ese año. Los pozos captadores demuestran poseer la capacidad de suministrar el vital elemento. A principios de 1899, la gruesa tubería se tiende desde la Plaza Señoret hasta las cercanías de Banco de Arena. Se trabaja activamente en los heridos de las calles Bulnes y Freire. La supervisión está a cargo del ingeniero Juan E. Guerra. Como quedan cañerías sin utilizar, se pide al gobierno se destinen fondos para dotar de agua a otras calles de la población. En general, las obras se dan por concluidas en mayo de 1899.
En 1900, varios vecinos reclaman por los altos costos del consumo. A partir de 1906, el servicio pasa a depender del municipio, designándose una Junta Directiva de explotación encabezada por Robilio Morel y Eduardo Gutiérrez.
CONSTITUCIÓN SE PERFILA COMO BALNEARIO
Fiesta en Banco de Arena
Llegan las primeras embajadas artísticas

En diciembre de 1898 Constitución se ha definido como balneario de cierto nivel. Desde luego la avalancha de veraneantes - tanto talquinos como de otras ciudades - provocan un franco desabastecimiento en el comercio local, que es incapaz de atender la demanda que trae la población flotante que, desde diciembre a marzo, copa los escasos hoteles y residenciales. Ello obliga a las familias a traer sus provisiones para la temporada.
Los trabajos del muelle, en Banco de Arena, avanzan con regularidad. El lugar es permanentemente visitado por quienes aguardan, esperanzados, la llegada del ferrocarril hasta la orilla del Maule. Ello mueve a comerciantes con "olfato" a organizar fiestas y bailes en el lugar. Así el Año Nuevo de 1899 es recibido con carreras competencias deportivas, lo cual atrae a numerosas familias.
Sin embargo una de las aspiraciones más caras de los maulinos, se cumple en ese verano: el 5 de enero de 1899, por primera vez, llega a Constitución una Compañía de zarzuelas, dirigida por Eugenio Astol, quien es recibida apoteósicamente. Se ofrecen varias funciones en el antiguo teatro, ante un público que repleta sucesivamente la sala.
DISTINGUIDOS VERANEANTES
La inspiración del poeta Guillermo Blest Gana

En aquel distante verano, la magia del tren sigue llevando a distinguidos veraneantes a las playas: el legendario Almirante Juan Williams Rebolledo es huésped del Maule y su paso es saludado con respeto en la calle. Los dueños de astilleros le ofrecen una cena en el Club, donde el viejo marino hace recuerdos de sus hazañas en las numerosas acciones que le cupo participar.
Llega también el poeta Guillermo Blest Gana, por ese entonces Intendente de Linares. Vinculaciones sentimentales le traen al Maule, por cuanto, en el cementerio local descansan los restos de su madre, doña María de la Luz Gana, fallecida el 6 de marzo de 1851, mientras buscaba mejoría para su decaída salud, atendida por su esposo, el Dr. Guillermo C. Blest. De su inspirada pluma es el poema "Un Recuerdo de Constitución", que publica "El Maule" del 2 de febrero de 1899, en sus estrofas se manifiesta uno de los primeros reconocimientos literarios a la belleza de aquel entorno : "La Piedra dela Iglesia / mirad allá distante / de las sonoras ondas / Alzarse entre el fragor / Y oíd como repite / su bóveda gigante / los ecos de las preces / Del mar a su creador /" Para decir luego "¿No es cierto que aquí todo / Es grave y majestuoso? /¿No es cierto que esas olas / murmuran un cantar? / ¿No es cierto que ese cuadro / espléndido y grandioso / brindando mil consuelos / convida a meditar?"
Y a meditar y descansar, desde Talca, viajan don Pedro Opaso Letelier y don Marcelino Calaf. De Lota ha venido doña Sara Cousiño, quien, sin perjuicio de su fortuna, siente curiosidad por conocer el ya legendario tren y las oscuras playas de rompientes olas. Las familias suman y siguen.
TROPIEZOS ECONÓMICOS

Editorialmente, tanto "La Actualidad" de Talca y "El Maule" de Constitución coinciden en lamentar que, la construcción del ferrocarril, ha debilitado el comercio naviero, por cuanto los productores locales, en vez de embarcar sus productos en el puerto, prefieren hacerlo en el tren, por ser más rápido y seguro. La temida "barra" del Maule, que a veces demora la salida o impide la entrada de los buques, sigue siendo el gran obstáculo de Constitución. Pese a todo, se destaca que los astilleros del ingeniero naval Fernando Court, siguen siendo los más importantes de la zona.
EL FERROCARRIL PASA A SER ADMINISTRADO POR EL ESTADO
En marzo de 1899, y completado el período de concesión, el gobierno decreta, con la firma del joven Ministro de Industria y

Obras Públicas, Arturo Alessandri, que todos los ramales, en manos de concesionarios, pasen a ser administrados por el estado. De esta forma, don Pedro Antonio Rosselot debe hacer entrega de la explotación del ferrocarril al fisco. Como se recordará, este ingeniero fue el constructor de la línea desde el Km. 67 al Km. 83, esto es, Banco de Arena. Este nuevo escenario provoca también el cambio de la lancha, por una más amplia y cómoda, llamada "María Cristina".
El 2 de septiembre de ese año es designado Ministro de Industria y Obras Pública, don Gregorio A. Pinochet, con profundas vinculaciones en el Maule. Entre sus proyectos está mejorar los ferrocarriles del país y dar prioridad, para su terminación, al ramal de Constitución. Lamentablemente fallece el 30 de octubre, sin lograr cumplir su programa.
Nuevos contratiempos con las lluvias.
Las lluvias de primavera provocan los reiterados derrumbes en varios sectores de la vía. Esta vez colapsa el puente sobre el río Claro y el convoy sólo llega hasta el Km. 57, un poco más al oriente de Pichamán. Sólo en noviembre el servicio se restablece hasta Maquehua.
MAYORES EXIGENCIAS DE LOS VERANEANTES
En el verano de 1900 - junto con nacer el siglo - la prensa recoge los reclamos de los pasajeros que, olvidados del inicial carácter de "carguero" del ferrocarril, exigen más carros de primera clases y horarios más adecuados para trasladarse a la costa. De esta forma, la empresa fija nuevos horarios:
Salida de Talca: 08.00AM
Llegada a Maquehua: 10.50 AM
Salida a Talca: l5.30 PM
Llegada a Taca: 18.30 PM
El servicio de la lancha es también causa de reclamos por la desatención de la tripulación, además de la poca observancia de los horarios.
El veraneo de 1900 lo integran don Pedro Opaso Letelier, el joven Carlos Ibáñez del Campo y su pariente don Maximiliano Ibáñez, llamados todos a ocupar, más tarde, altas responsabilidades en la política chilena.
Fotógrafo
Para quienes desean inmortaliza su paso por las playas maulinas, llega a la ciudad el fotógrafo don Juan Reyes, quien ofrece retratos con diversas técnicas en el "antiguo edificio del Hotel Maule".
EL NUEVO CARÁCTER DE CONSTITUCIÓN
La rivalidad de talquinos y maulinos
Paulatinamente, el ambiente de Constitución fue adquiriendo otra fisonomía, con la invasión de veraneantes en cada temporada. Se despertó en el maulino una creciente animadversión en contra del talquino que, arrogante, invadía la ciudad y las playas. "Tenía el talquino - dice Mariano Latorre, observador y testigo de esa época - una aureola de orgullo quijotesco, de cierta altanería llena de superioridad sobre el porteño sencillote y mal vestido" (Cuentos del Maule, Pág. 16) "El ferrocarril - dice más adelante - mató a los guanayes que se desbandaron en todas direcciones y los pescadores quedaron reducidos a media docena de botes arrinconados en sus viviendas cerca de la desembocadura del río. Toda la gente, pobres y ricos, se dedicaron a ganar dinero dando que comer a los extranjeros; de eso vivieron todos. Se hicieron duchos en explotar esa gente que viene a divertirse y a gastar dinero durante dos meses del año. El pueblo de marinos fue sustituido por un pueblo de comerciantes" (Cuentos de...18)
Los talquinos, como advierte Latorre, ocuparon un espacio en Constitución: construyeron chalet lujosos a la orilla de la costa, establecieron la exclusividad de una playa. Sus vestidos blancos, las modas de los sombreros femeninos e incluso los trajes de los niños, despertaron el espíritu imitativo de los maulinos, aun cuando detestaran la presencia de esos invasores que, sin embargo, dejaban buen dinero en el comercio local.
EL FERROCARRIL DE LLICO A PICHILEMU
Emerge la industria hotelera de Constitución
El 11 de octubre de 1900, un singular anuncio de la prensa dejó estupefactos a los maulinos: el Gobierno estudiaba la posibilidad de construir un ferrocarril desde Llico a Pichilemu, según un proyecto postulado por J. Ramón Nieto. La información causa desazón en Constitución, por cuanto, hasta la fecha, el ramal ha tenido varios tropiezos en sus avances, justamente por falta de recursos, por lo que se lamenta esta iniciativa, que sólo dilapidará fondos, sin un objetivo claro, toda vez que Pichilemu no es un puerto, está cerca de Valparaíso y no hay beneficios económicos en las obras en diseño. "En Constitución - comenta la prensa local - entran y salen constantemente vapores de 500 a 600 toneladas, e las compañías inglesas y sudamericanas, que cubren el recorrido entre este puerto y Valparaíso, lo que no ocurre en Valparaíso" ( El Maule, 11 de octubre de 1900 )
El puerto comercial que anhela Constitución, sin embargo, cada vez está más distante. Aún cuando es hacen gestiones para allegar más recursos a los trabajos, el gobierno central no demuestra mayor interés en el proyecto Además, el ferrocarril pierde su carácter económico, para transformarse en netamente turístico. La prensa de Talca y Constitución, destaca como, paulatinamente, cada vez más, son los carros que, al inicio de cada temporada de verano, arriban a las playas del balneario, "para pasar la canícula".
De este modo, los maulinos van ampliando residenciales, pensiones y hoteles, los que se publicitan ampliamente en la prensa de diversos periódicos de la región y aún de Santiago En 1907 existe el Hotel de la Plaza, el Internacional y poco después se abrirá El Italia. Entre las residenciales, destaca la de doña Corina Reyes.
En el verano de 1907 pasan una temporada en las playas el escritor Alberto Edwards y el Director de la Biblioteca Nacional, don Carlos Silva Cruz.
Pero, como curiosa contradicción a este auge de visitantes, las obras del ramal casi se paralizan durante 1907, lo cual provoca encendidos editoriales en la prensa local. Especial énfasis se pone en la ya irritante demora en iniciarse las obras del puente, lo que alarga la incomodidad de los pasajeros, en

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