|
LOS RAMALES FERROVIARIOS DEL MAULE
Por: Jaime González Colville
Publicado en el Volumen 114 del Boletín de la Academia Chilena
de la Historia
El Ramal de Talca a Constitución
Durante su campaña presidencial, don José Manuel Balmaceda,
prometió a los maulinos que, uno de los puntos esenciales de
su programa de Gobierno, sería la construcción de ramales
ferroviarios y la extensión de las vías, mediante la
habilitación de los puentes y viaductos necesarios.
Asumido el mando, en 1886, el Mandatario se esforzó por cumplir
con sus promesas, es así como, en agosto de 1887 se informa
que el gobierno ha comisionado al Ingeniero Vivanco para elaborar
el presupuesto de los gastos que demandará la construcción
del ferrocarril de Talca a Constitución.
El gobierno - dice la prensa - tiene sumo interés en que estas
obras se realicen cuanto antes y así lo ha manifestado el Ingeniero
mencionado a "Varios caballeros con quienes habló anoche
sobre el tema". ("El Maule", 23 agosto de 1887)
LA DISCUSIÓN DE LA LEY
En sesión del Senado 24 de agosto de 1887, al discutirse el
cuerpo legal respectivo, el Senador don José Manuel Encina
(representante del distrito de Maule ) pidió que, en vez de
construir la línea de Cauquenes a Parral, se diseñara
un proyecto que llevara el ferrocarril desde Cauquenes a San Javier
y de aquí a Constitución, " Y esto - decía
el parlamentario - en beneficio de la línea que ha de unir
este puerto con el de Tomé y por lo que hace a la primera,
encarece su importancia, tanto para dar salida a los productos de
Talca, como para dar vida a Constitución, al presente lánguida
y deshabilitada".
Pero, además, se esgrimía una razón bastante
contundente: al efectuar el trazado desde San Javier a Constitución,
se evitaba construir un puente sobre el río Maule, el cual,
desde luego, encarecería la obra. Años más tarde,
los linarenses, al discutirse la construcción del tren a Panimávida,
formularían, esta vez con éxito, similares argumentos.
El Ministro de Industria y Obras Públicas, don Pedro Montt,
presente en la sesión, respondió que el gobierno tenía
ya la intención de construir el ferrocarril de Talca a Constitución,
pero, en lo que respecta al de San Javier a Cauquenes, es difícil
su construcción por ahora, en razón de lo cual pide
que el proyecto se apruebe tal como está.
Poco después, editorialmente, el periódico "El
Maule" lamentaba que el proyecto se hubiese presentado junto
a otros ferrocarriles, lo cual implicaba, además, tomar un
empréstito, situación que ponía en riesgo la
ejecución de la obra. El cronista abogaba porque el estado
asumiera con fondos fiscales el proyecto. "Hagan los estudios
necesarios - dice - y se convencerán de una manera evidente
que el estado hace un buen negocio en construir por su propia cuenta
líneas que, como la de Talca a Constitución, están
llamadas a formar las riquezas de los (terrenos) que atraviesan"
("El Maule", 28 de agosto de 1887)
La situación pareció agravarse en septiembre de 1887,
cuando Constitución se enteró con alarma, que el gobierno
de Balmaceda habría desistido de ejecutar las obras del ferrocarril
de Talca a Constitución, al parecer por los encontrados juicios
surgidos en el Congreso. Los maulinos dirigen sus críticas
a los talquinos, quienes nada hacen para presionar a las autoridades
en la consecución de esta obra, que sacará a Constitución
de su aislamiento y permitirá un desenvolvimiento económico
para la zona. (El Maule, 5 de septiembre de 1887) No obstante, poco
después la prensa informaba que la causa principal de la eventual
suspensión del anhelado proyecto ferroviario era que, técnicamente,
la entrada de las embarcaciones por el río era difícil,
dado el siempre inestable estado de la barra, lo cual haría
lenta e insegura la carga de los barcos con los productos que acarrearía
el ferrocarril. (El Maule, 13 de septiembre de 1887).
Días después, se informaba que el Ingeniero Vivanco
había sido llamado por el Ministerio de Obras Públicas,
a fin de responder algunas consultas técnicas sobre este proyecto
y también en torno a futuro ramal de Parral a Cauquenes.
LA INQUIETUD DE LOS COMERCIANTES
En noviembre de 1887, los comerciantes de Talca y Constitución
se auto convocaron para presionar al Gobierno en la ejecución
de esta obra. Para ello elaboraron una amplia estadística del
volumen de carga que podía recibir el puerto, en relación
al ferrocarril. En líneas generales se estimaba en 750.000
quintales de frutos del país los que llegaban, mensualmente,
al puerto, quedando más de 200.000 en las bodegas interiores
de Loncomilla, Linares de Perales y otros sectores, por falta de transportes.
"Este hecho - decía editorialmente El Maule de Constitución
del 14 de noviembre de 1887 - está manifestando que hay un
verdadero interés por la construcción del ferrocarril
de Talca a Constitución porque los datos que se suministran
y que serán completos y verdaderos, darán a conocer
que se hace un verdadero negocio con la construcción de este
ferrocarril"
Estos antecedentes, movieron al gobierno de Balmaceda a reorientar
su posición y, en definitiva, dar un nuevo impulso al discutido
proyecto. De esta forma, en enero de 1888, se incluyó en el
presupuesto la iniciación de los trabajos, lo cual debía
verificarse a fines de abril, en una solemne ceremonia a efectuarse
en Talca y a la cual se comprometía la asistencia del Presidente
Balmaceda o algunos de sus ministros. "Talca - decía la
prensa - debe prepararse para ofrecer en ese día un gran banquete
a todos los que han contribuido a la realización de esta obra"
(El Maule, 22 enero 1888)
El 11 de abril de 1888, los Ingenieros Gore y Pissis, llegan a Talca
y se dirigen al lugar denominado Las Ánimas, unos seis kilómetros
al sur de Talca (en las inmediaciones de Colín) para instalar
faenas y construir el primer puente de la vía férrea.
El Ingeniero Vivanco examinó el río, determinando que
la mayor profundidad era de diez metros, en virtud de lo cual se dispone
ubicar en ese lugar el primer puente del trayecto.
NUEVO RETRASO
Pese a estos buenos aprontes, a fines de abril se suceden nuevos tropiezos,
por cuanto el Ministerio de Obras Públicas, al licitar las
obras, exige la participación de aportes privados en el financiamiento.
Otra vez se realizan gestiones por parte de empresarios y parlamentarios
de la zona, logrando salvarse este obstáculo.
|
ADJUDICACIÓN
DEL PROYECTO
La primera etapa de esta obra fue licitada internacionalmente. La ganadora
fue una empresa inglesa, radicada en Chile y que encabezaba el ingeniero
J. S. Hull. El gobierno, al adjudicar el proyecto, anunció que
se contratarían cuatro mil hombres, pensando en obtener mano
de obra de las tropas del ejército de la frontera, próximas
a quedar cesantes tras el término de la Guerra del Pacífico.
Instalación de faenas
El 31 de marzo de 1888 llega a Talca, en medio de gran expectación,
los representantes de la empresa constructora del ferrocarril. La encabeza
su director, Mr. J. S. Hull, además de W. Eric Schudt, Ricardo
de la Ossa, en calidad de agente y don Carlos Walker Martínez,
quien es el abogado encargado de efectuar las expropiaciones de terreno
que requiere la obra y otras personas.
El ingeniero supervisor del fisco es Luis Pissis, asesorado por Juan
Nepomuceno Bustos y Manuel A. Ramírez
El grupo decide arrendar una casa en Colín, de propiedad del
vecino Félix Aguilera, la que se habilita como oficina y depósito
de materiales. Se informa que, una vez iniciadas las faenas, se abrirá
una oficina en Talca, desde donde se dirigirán los trabajos.
Se deja expresa constancia que la mayoría de los trabajadores
a contratarse serán chilenos.
El plazo de término de las obras es de tres años, sin
embargo hay un compromiso de la empresa en concluir en el menor tiempo
posible.
El costo total del proyecto es de 285.000 libras esterlinas.
Entre los antecedentes previos que se manejan, se determina que los
rieles y artículos similares serán traídos desde
Inglaterra y las locomotoras y los carros de Estados Unidos. Estos elementos
llegarán al país en tres meses.
LAS ESTACIONES PROYECTADAS EN EL RAMAL
Un riguroso estudio de poblaciones del trayecto, permite definir las
estaciones de la nueva vía:
Km. 0 Talca
Km. 8 Colín
Km. 18 Rauquén
Km. 22 Corinto
Km. 29 Curtiduría
Km. 42 San Antonio
Km. 73 Astillero
Km. final Constitución
Los trabajos causan gran actividad en Talca. La llegada de cientos de
personas, a veces con sus familias, en busca de trabajo, mueve la apacible
economía de la ciudad. Día a día, las carretas,
cargadas con materiales, salen de la estación de Talca, en largas
filas, rumbo a las faenas. El comercio local, en especial las ferreterías,
deben extremar esfuerzos para suministrar las herramientas y materiales
exigidos. En Colin se construyen grandes galpones para los obreros que,
en los próximos días, deben duplicar en número
a los ya existentes.
En abril de 1889, es decir, un año después de iniciados
los trabajos, se anunciaba la contratación de un ingeniero norteamericano,
cuyo nombre no se da, el que cuenta con amplia experiencia en este tipo
de vías férreas, por trabajos realizados en México,
Centroamérica y el propio Estados Unidos. De concretarse lo anterior,
muy pronto se instalarían faenas en Constitución.
A principios de mayo de 1889, se define comenzar trabajos desde Constitución.
La prensa local comenta la necesidad de prevenir a la policía,
para que tome las medidas del caso, ante la gran población flotante
que llegará a la ciudad.
LOS ACONTECIMIENTOS DE 1981
Durante 1890 y 1891, la situación del país demoró
e incluso detuvo los trabajos. Enfrentado Balmaceda a la dura oposición
del Congreso, debió resignar varios de sus proyectos más
apreciados, entre ellos el ferrocarril maulino.
Muchos incluso pensaron en la paralización definitiva de las
obras, dado que la revolución trajo notables perjuicios económicos
al país. Sin embargo, concluida la sangrienta revuelta, el nuevo
gobierno dispuso que se reanudaran faenas en varios proyectos, entre
ellos, el del ramal de Constitución. En noviembre de 1891, la
prensa local anunciaba, con entusiasmo, que era esperado "de un
momento a otro", el ingeniero que se ocuparía de la nivelación
de los terraplenes del punto llamado Banco de Arena hasta el dique,
en una extensión de cuatro kilómetros, comenzándose
de inmediato el desmalezado del recorrido férreo, a fin de rellenar
con lastre el terreno, mediante carretas tiradas con caballos.
LA PRIMERA HUELGA DE LAS OBRAS Y UN GRAVE ACCIDENTE
El primer conato de huelga se produce en enero de 1892, cuando trescientos
trabajadores de las faenas de Constitución paralizan sus labores
y exigen la intervención del Gobernador del Departamento, para
que el Banco local acepte cambiar los cheques con que la empresa cancela
los salarios. La masiva protesta es uno de los primeros movimientos
sindicales de la zona.
Un mes después, ocurre un grave accidente en la bodega ubicada
cerca del Banco de Arena, cuando un obrero, a cargo del polvorín
de las obras, provoca casualmente un incendio, estallando el material
almacenado, falleciendo una madre y su hijo de cortos años y
quedando varias personas heridas.
SE INAUGURA EL RECORRIDO INICIAL
El sábado 13 de agosto de 1892 - y venciendo todas las situaciones
inciertas - el convoy hace su recorrido inicial, desde Talca y hasta
Curtiduría, en el kilómetro 29 del trayecto. La decisión
de las autoridades locales tiene como finalidad dar una señal
de la importancia de esa vía férrea en la economía
y el turismo maulino. "El Mercurio" de Santiago da amplia
cobertura a la información y, desde luego, similar acogida hace
la prensa local.
"Hoy corre el primer tren de pasajeros entre Talca y Curtiduría
- comentaba El Mercurio - la quinta estación en el trayecto a
Constitución, y por ahora la estación de término
habilitada de esta línea".
La habilitación del nuevo ferrocarril despertó gran entusiasmo
en Talca. Numerosos caballeros tomaron ubicación en los tres
carros habilitados. Para el domingo siguiente, fueron familias enteras
las que pugnaron por subir al convoy y realizar el atractivo recorrido
por las cuatro estaciones del trayecto.
|