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| El Maucho de Constitución - 20 de marzo 2010 | |
Políticos y organismos del estado no hallan a quien echarle la culpa
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| Nada funcionó en la emergencia...sólo algunos voluntarios | |
Todos los que cooperan sin sueldo, estaban listos para la acción...los otros arrancaban |
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Pocos investigan la verdad... y narran versiones para consumo masivo y "verdades oficiales" |
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Cuando la última ola y las mas grande, ola que casi les cuesta el naufragio a la Brisa y la Pinita, corría rumbo a las costas maulinas del Pacífico sur, los radioperadores se comunicaban con José Macías, el único que mantenía contacto por radio con los pescadores, quienes sacudidos por las ondas de choque del terremoto bajo el agua, percibieron las grandes olas que se dirigían a la costa, reconociendo inmediatamente el tsunami que amenazaba a decenas de miles de chilenos. Los afectados estaban aturdidos y choqueados por el terremoto y sólo presentían por los simulacros que pocos habían tomado en serio, que había que salir rápidamente hacia las zonas altas de la ciudad, por entre los escombros y los vehículos que porfiadamente usaban algunos para huir hacia los cerros. Macías se comunicó con el comandante de bomberos y le indicó la información que le había llegado por el único medio directo que presenciaba el desarrollo del evento, los pescadores. Esa misma comunicación entre Macías y el comandante captó Charlie Eco, quien hizo lo de siempre, retransmitir lo copiado y ayudar a presionar para que las autoridades despertaran y se dieran cuenta que esto era real, que lo tantas veces anunciado, había llegado en la peor forma con una magnitud 8.8, con maremoto y con otro evento no conocido de repitencia de inundación, desconocida hasta hoy su ocurrencia. Las dos olas del maremoto habían arrasado con todo lo que estaba bajo el nivel de inundación, mas o menos diez metros de altura sobre el nivel de la marea, cuando una tercera ola que dejó al aire libre el emisario submarino de la empresa de celulosa, para arremeter minutos después con una ola que alcanzó a reventar sobre la roca de las Ventanas y la Piedra del León, formado una neblina pulverizada y dividiendo la resaca hacia la planta de celulosa y las cabañas de la playa y siguiendo el curso del río la ola gigantesca. Estos eventos dejaron en evidencia que los canales oficiales se derrumbaron totalmente, no existian comunicaciones excepto radios de dos metros y de 12 metros usadas por los radioaficionados, la Onemi, tan melindrosa y delicada para que nadie interfiriera en su protocolo infalible e intocable, con la propia presidenta en sus oficinas no atinaba a nada práctico, preocupados de no equivocarse, ni siquiera sabían que había ocurrido y menos que había ocurrido un maremoto que arrasó las costas de dos regiones, que la gente arrancó por decisión propia, no escuchaban los comunicados de sus propios organismos, menos los de los particulares, los únicos que soportaban la coordinación para tomar decisiones. En Constitución no sonó ninguna sirena, el Cuartel General de Bomberos y su torre inhabilitada, sin energía, con los carros encerrados al interior, el cuartel de la 3ª Cía tampoco funcionaba, el cuartel de la PDI todavía en condiciones hasta que llegara el agua, la planta de celulosa evacuó de emergencia el vapor de las calderas de poder y quedó con energía hasta la última ola, pero sin personal, no tocó la sirena, en el silencio mas absoluto se avecinaba el drama del maremoto, la gente salió por iniciativa propia y por comunicación de vecino en vecino. Todos los que tenían radio, con frecuencias distintas, carabineros usaba su bloqueada frecuencia UHF codificada, el municipio con el desmerecido Depto. de Emergencia sin radio, los bomberos con algunos equipos funcionando, el peor de los escenarios para organismos que encabezaron la prevención por catástrofe y que llegada la hora de la verdad no habían llevado a efecto lo que ellos mismos pregonaban orgullosa y soberbiamente en muchos casos, mirando en menos a los que llegada la hora estaban al 100% operativos. Bomberos no tenía central de alternativa a todo evento, ni plan de emergencia, el municipio no tenía sistema de comunicaciones, tampoco plan de emergencia, quedó desmantelada de operatividad, la planta de celulosa a sabiendas de su inundación por maremoto tampoco caminó como entidad de apoyo en el momento de la ocurrencia. La red de emergencia comunal, idea nuestra en vista de la inoperacncia visible desde el principio de los canales oficiales, integrada inicialmente con particulares, por discriminación de grupos de elite, contaba con dos personas de mas de diez posibles funcionando. El mas connotado, aunque no el mas eficaz e integrador, Charlie Eco, quedó anulado en un 80%, con la pérdida innecesaria de sus equipos, que nunca adecuó para la evacuación rápida y segura del sistema radial, aunque predicaba sobre la prevención y anunciaba hace años lo que venía. Personalmente hace mas de cuatro años, le dijimos de que forma podía sacar de la casa a la orilla del río, todo su equipamiento de comunicaciones, llegó la hora y se le fue todo por el agua. La Gobernación Marítima con un terreno a cubierto de maremotos, en la Av McIver frente a la planta de celulosa, vendió su terreno a la empresa y se instaló a la orilla del río donde fue arrasado todo el edificio nuevo y antiguo, no quedando ni el radier donde se ubicaban las instalaciones. Cuantas cartas enviamos a Talcahuano indicando situaciones de peligro en la orilla del río, que nunca fueron contestadas, hoy lamentamos la muerte de personas que expresamente les advertimos estaban en lugares peligrosos e inconvenientes. ¿Aprenderán de esta cruel experiencia los maulinos y nuestras autoridades comunales, provinciales, regionales y estatales, los servicios de emergencia, bomberos, carabineros, militares de todas las ramas? Muy difícil que pase, con protocolos y procedimientos enyesados y rígidos, sin conexión entre si, con poca costumbre de trabajar coordinados, con una protección digna de mejor causa ante los medios de comunicación. Con equipos estancos entre sí, sin tareas asignadas de antemano en prevención del aislamiento que produce una catástrofe, si sabían lo que tenían que hacer, nadie o muy pocos lo hicieron. ¿Cuantos días anduvieron los funcionarios claves del municipio, esperando que los llamaran por teléfono, para venir a presentarse? Este es un trabajo de pequeños equipos que tengan movilidad y capacidad de resolución, no de superestructuras con cadenas de mando tan extensas que son inmanejables. Hasta hoy, la oficina de emergencia, no tiene la calidad que debiera, no tiene ni las atribuciones ni los recursos necesarios para prestar el auxilio mas mínimo, el encargado de la movilización tiene que ser autorizado por el alcalde para proceder, alrededor del mando circulan con ínfulas inmerecidas dos o tres que están caros para estar encargados del café, que con la austeridad que se demanda en situaciones como estas, compran comida en los restaurantes existentes, total el municipio en emergencia tiene que pagar, las radios que se compraron apresuradamente, sirven para copuchentear entre los amigos, hay una manga de funcionarios apilados sin hacer nada productivo luciéndose ante los medios que pasan alrededor del trono. Continuará Carta anónima de un funcionario del Shoa " Con respecto a las informaciones aparecidas en los medios de comunicación en relación a la mala gestión del Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada (SHOA), en dar la alerta de Tsunami, quiero que sepan lo que tengo que decir al respecto. No imaginan la impotencia de ver cómo la opinión pública ha sido manejada a través de distintas estratagemas políticas para hacer creer algo a nuestro pueblo, ¡QUE ES MENTIRA! La información que van a leer ahora es mucho más real que la que han escuchado hasta el momento, ya que yo estudio y tomo guardia en la sala de alerta de maremotos del SHOA. Trataré de ser lo más breve posible para su fácil comprensión: En primer lugar, se acusa al SHOA de haber dado la alerta en forma tardía y ambigua. En este punto, la alerta se avisó por radio HF a la Onemi a las 3:51 AM, 15 minutos después de haber comenzado el sismo, y UN MINUTO DESPUÉS DE TENER |
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