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El Maucho de Constitución - 2008
El Último Ramal de Chile
Autoridades mantienen a las comunidades sin presente ni futuro, se vive en el pasado para solaz de estos

Cuando la gente viaja en este buscarril, vuelve a ser el niño que viajaba con sus padres a la playa, mirando el río y el paisaje, comiendo tortillas y huevos duros en Infiernillo, o el joven que todas las semanas iba y venía a Constitución, para estudiar en Talca, vuelve a recordar los mejores tiempos junto a sus amigos, los pololeos y la alegría de viajar en un pasado que no volverá, pero que permanece en la memoria del soñador que todo hombre o mujer guarda en el fondo de su espíritu. Lo dramático es que estos viajeros cambiaron su forma de vida, son profesionales que avanzaron con el tiempo, la gente que ellos vieron, sigue viviendo de la misma forma y sufriendo los mismos problemas de aislamiento y discriminación. Segregando a quienes los tratan de incorporar sin condiciones a una mejor calidad de vida, como ha ocurrido con el bluf de "proyectos asociativos" como ampulosa y falsamente llaman al despilfarro estatal en manos de seremis poco éticos como Luis Canales.

Esta es la inauguración del Puente Bancoarena, el día que marca el inicio del tráfico ferroviario hasta la ciudad, que hasta hoy día persiste por la porfía de los habitantes del ramal. En primer plano se ve a la familia Schepeler.

Los cantores de música mexicana durante el verano, viajan entre Talca y Constitución, amenizando el viaje de los pasajeros .


La fiel cabalgadura transporta a Don Segundo a esperar a los parientes, una vez que se va el tren, vuelve la tranquilidad al sector... y a subir el cerro hasta la casa.

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El encargado del casino móvil le sirve desayuno a una pasajera de González Bastías, que viaja a Constitución a vender sus productos.


Todavía subsisten algunas estaciones de madera como esta de Huinganes en el km 66.

Huinganes visto en dirección hacia Constitución.


El conductor Miguel García en una parada en la estación de González Bastías, anteriormente llamada Infiernillo, en el suelo un canasto de tortillas y huevos duros.

Esta es la estación de Pichamán, instalada en un carro de pasajeros en desuso, después que la limpieza de un trabajador del sector incendió la estación y la bodega de vinos de su patrón.

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