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Periódico El Maucho de Constitución - mayo de 2002

Nunca es tarde para publicar una actividad tan espectacular

HERMANDAD DE LA COSTA INVITO A MEDIOS A UNA TRAVESÍA POR LOBERAS DE LOANCO

A las once de la mañana embarcamos en dos botes de trabajo de fibra

Travesía incluyó área concesionada, loberas y naufragios en Carranza

El capitán de la Nao Nueva Bilbao Héctor Rojas y el dirigente de los pescadores Rigoberto Pareja antes de embarcarse en la travesía de aventura.

Agarrados con dientes y muelas los navegantes, reporteros y paracaidistas, recorrieron los bellos parajes de la costa del límite de la comuna de Constitución y Chanco.

Se divisan los islotes donde tiene su habitat la especie de lobo y en las cuales viven por centenas los ejemplares.

En estas rocas a unas centenas de metros de la costa se encuentran las loberas famosas desde la época de la colonia y que mantienen todavía su gran atractivo natural con mínima contaminación. Plagadas de lobos, a pesar que no todos estaban en el sector, se encontraban las rocas, cuya empinada forma no es problema para que suban a bordo los voluminosos mamíferos

Se ve un lobo de grandes dimensiones y de un color mas oscuro, que parece sere el macho con su haren de hembras y machos jóvenes

Los turistas que quieran hacer la travesía bastante segura, podrán apreciar de cerca a estas magníficas especies marinas, que tenemos el privilegio de tener tan a la mano en nuestra región del Maule.

 

Producto de la conferencia de prensa en la caleta Club Unión de Constitución, la oficialidad de la NAO Nueva Bilbao, llevada por el entusiasmo por su actividad recreativa, anunciaron una travesía en fecha posterior que se fijaría mas adelante. Como no hay plazo que no se cumpla cuando se quieren hacer las cosas, se fijó la salida para el sábado 02 de febrero, con muy poca asistencia de medios de prensa, los que se perdieron una oportunidad única de navegar por el mar chileno en una bella zona como es la caleta de Loanco, en la provincia de Cauquenes, comuna de Chanco, muy cercana al Río Santa Ana, que desemboca a un costado del faro de Carranza.

El programa se desarrolló como estaba programado subiendo todos los invitados y los hermanos de la costa,en dos botes pesqueros de fibra de vidrio, muy livianos y marineros. Se fué en primer lugar a las loberas que estaban al paso hacia el área de concesión pesquera del Sindicato de Pescadores de Loanco, observando de cerca a estos grandes animales que son el terror de los pescadores, porque les rompen las redes, producto de la baja en la producción, derivado de la sobreexplotación que se ha hecho de los recursos marinos, por políticas equivocadas que se arrastran desde el gobierno militar y que continuan debido a la permanencia de empresarios relacionados con quienes deben fiscalizar estos recursos tanto de autoridades políticas como de la armada.

Poco mas se puede decir al observar las fotografías de los lobos de Loanco, ya que el entorno es espectacular, el oleaje y el color del agua hacen de la travesía una experiencia única para quienes visitan este lugar, que es administrado por los pescadores organizados de la caleta de Loanco.

Embarcados en la arena

El viaje es de alrededor de dos horas saliendo al mar desde la playa, tirada la embarcación por una yunta de bueyes y empujada al mar por los pescadores de la caleta, con los pasajeros sentados hacia la proa. Una vez en el agua se pone en marcha el motor de 90 hp fuera de borda, cortando las olas que rompen en la playa y salpicando a los pasajeros

que han prevenido la situación usando ropa adecuada. Se pasó por los islotes plagados de lobos a no mas de dos o tres metros, observando detenidamente a los animales que no se inquietaron con la presencia de las embarcaciones, sólo algunos lobos se dejaron caer pesadamente al agua nadando con la agilidad que los caracteriza a pesar de su gran tamaño. De ahí se desplazaron las embarcaciones mas al sur hacia las parcelas asignadas para la producción de locos( concholepas concholepas) conocidas como abalones en otras latitudes y que son similares a las nuestras. En ese lugar un buzo con la asistencia de sus ayudantes que manejaban el compresor, la manguera de aire y la cuerda de vida, bajó a unos diez metros de profundidad y extrajo unas cinco o seis especies para que los pasajeros observaran el tamaño y calidad de moluscos que ellos cuidan religiosamente en época de veda y de producción, ya que ellos son los dueños de eses sector del mar delimitado en forma precisa con boyas y casetas de vigilancia desde la playa. Un loco fue consumido crudo por los pasajeros y el resto fue lanzado nuevamente al mar hasta que llegue la época de extracción; es dable recordar que en la última pesca autorizada, no se alcanzó a sacar la cuota correspondiente durante el lapso de tiempo y a pesar de ello, el negocio para los pescadores fue productivo.

Rumbo a los naufragios

Después de salir de las parcelas marinas de producción de locos, se echaron a andar nuevamente los motores y pasando por frente a las loberas, se navegó unos tres kilómetros hacia el norte, llegando a la desembocadura del río Santa Ana y el Peñón del Faro Carranza, sector donde se han producido decenas de naufragios desde la época en que comenzó la navegación por el mar chileno por parte de embarcaciones españolas, portuguesas, inglesas, francesas y holandesas, ciudadanos estos que han recorrido los mares desde tiempos antiguos, comerciando, conquistando, con patentes de corso y piratería. Aquí en este sector naufragaron muchas embarcaciones de esos tiempos y también de fechas no muy remotas, cuyos restos son visibles sobre el agua como también pueden encontrarse si se bucea a baja profundidad en estas aguas. En el lugar los pasajeros pudieron darse cuenta de lo que deben haber significado estos eventos en su oportunidad para quienes viajaban en esa forma bastante común en esos tiempos en que no existían caminos y el país no estaba tan poblado como ahora. Una toldilla de un barco a vapor se divisa fácilmente en el agua en un recorrido turístico de primer nivel.

Frente a las loberas observando como algunos ejemplares se lanzan al agua al acercarse los botes.

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