Distinguidas autoridades, estimados socios de la corporación, señoras y señores:
Me ha tocado el honor de dirigirme a Uds., en este acto con que finaliza el proyecto que tuvo como objetivo, la formación de una entidad de desarrollo del ramal, que se diseñó como corporación, bajo la normativa del Ministerio de Justicia.
Es un honor, por dos motivos, por la presencia de las autoridades del gobierno regional y comunal, quienes han respaldado iniciativas a favor de este transporte por muchos años, en que se ha conseguido mantener en funciones, esta vía ferroviaria que sirve a todo el sector costero de la provincia de Talca y que le da una impronta especial a las comunidades que han vivido generaciones, dependiendo de este desmejorado transporte.
Pero lo mas honroso para mi, es hacerlo en representación de la gente, para la cual está dirigida toda esta corporación, y quienes pusieron su esperanza y su confianza en que este modesto dirigente vecinal, a la cabeza de esta organización, pudiera conseguir lo que no se ha logrado, durante todo ese tiempo, en que se abandonó una empresa que valía cientos de millones de dólares, para transformarla en chatarra, en virtud de objetivos bastardos, una equivocación que nos penará durante varias décadas mas.
Pero eso es historia, tal como lo es el hecho, que este trencito hacia la costa, fue motor de desarrollo durante varias generaciones, que logró comunicar una localidad costera, que tenía comunicación por el río y el mar, con el resto del país y el mundo, y transformó el transporte fluvial de las comunidades y pueblos de este río navegable, en uno mas rápido y eficiente, que hasta hoy sustenta las actividad humana de esta zona.
Pero esta situación ha cambiado drásticamente para los habitantes del ramal, junto con el desmedro sufrido por los FFCC, y el explosivo crecimiento de las actividades forestales. Han ido decayendo las demás actividades productivas, disminuyendo la población, bajando el nivel de los servicios esenciales para su calidad de vida, y casi desapareciendo el agua para los mínimos requerimientos humanos, mientras se subvencionan con garantías especiales, a empresas, que han crecido a niveles siderales, a costa justamente, de esa población que se ha visto desplazada por esta avalancha de “inversiones”, financiadas en gran parte con subsidios estatales y privilegios, que no son accesibles a los pequeños y medianos propietarios.
Nuestros parlamentarios, con un discurso inentendible por lo contradictorio de los hechos, han privilegiado equivocadamente los intereses económicos de quienes no tienen sentido social en sus actividades, que pretenden compensar con subsidios denigrantes para la dignidad de las personas. Se aceptan trasgresiones o ambigüedades de las leyes, que permiten abusos perjudiciales para la gente y para los municipios, que sufren pérdidas en sus ingresos, a favor nuevamente de estas empresas, como es el caso de la extracción de áridos que se realiza en el Maule, y en todo el país, donde millones de toneladas de materiales son extraídos sin pagar derechos municipales, sin estudio ni declaración de impacto ambiental, como pasa en Forel, con una estación tapada con una montaña de ripio y en la boca del Maule en Constitución, con al menos tres de estas plantas.
Un cálculo somero nos indica que hay al menos 2.000 km de caminos forestales, cubiertos de una capa de ripio sacada de cursos de agua en diversas zonas, sin permisos, sin considerar los daños ambientales, y sin aportar un centavo a la arcas del estado, especialmente a las arcas municipales, en las cuales descansa la protección del ambiente, el mejoramiento de infraestructura y la protección social. Lo mismo se hace con el agua dulce de los esteros y quebradas, que le sirven a la comunidad para abastecer sus hogares y regar sus cultivos, nadie dice nada y ya es como un derecho adquirido por esta megaempresas, que hacen y deshacen sin contrapeso.
¿Quien responde por los daños a las débiles economías familiares, a las pequeñas empresas agrícolas, por la disminución dramática de la fuentes de agua, por el acorralamiento de los pobladores de estas zonas alejadas, aisladas y abusadas por las grandes empresas? ¿Quien responde por la muerte de miles de colmenas, e insectos que integran los ecosistemas, a consecuencia de los productos químicos prohibidos, usados por esta empresas sin fiscalización? ¿Quien los protege del abuso de quienes, usan leyes y reglamentos que inventan y aplican sin discusión? ¿Quien defiende a los pequeños propietarios que son pasto de los cuatreros y de las empresas que les requisan los animales porque entran a sus bosques?.
Hemos visto al intendente querellándose por los cables robados a una gran empresa, una millonésima de su patrimonio, nos gustaría verlo querellándose contra los cuatreros, que roban a veces mas de la mitad del patrimonio a las familias del ramal, que no cuentan con los recursos para su defensa.
Pocos se atreven a decir que las actividades de las empresas forestales, de baja rentabilidad para el país, sin valor agregado, el arrasamiento de las quebradas, son las causantes del empobrecimiento de las comunidades, de la escasez de agua que hoy tiene jaqueada a mucha gente, poblaciones rurales completas, como Santa Olga y San Ramón en Constitución. El país para nosotros, no son el territorio, los equilibrios macroeconómicos, las vías, los edificios o el gobierno, somos las personas.
Para esta gente, y así lo hemos entendido, se ha formado esta corporación, pero nuevamente aparecen los fantasmas del paternalismo, que ha medrado desde hace muchos años en las relaciones de la autoridades y el pueblo; que aunque se dice que no existen la clases sociales en este país, claramente se podrían definir como parias a los habitantes del ramal profundo. Se oyen pero no se escuchan, respiran pero como si no existieran, circulan pero no se tocan, se conoce donde están pero nadie los visita, se les asignan proyectos para su mejoramiento, pero son otros los que deciden que cosa es lo que quieren, llegan autoridades, pero en plan de paseo, nadie puede expresar sus reclamos y problemas, comen productos del campo, los atienden los lugareños y se van… hasta el otro año. Con suerte algunos ven a nuestros representantes mientras los atienden en su visita.
Con este proyecto, al cual nos incorporaron por la programación del mismo y porque sería extraño que no estuvieran los afectados y beneficiarios, como ha pasado desde siempre, es la única organización en que participan, grupos sociales de gente del ramal, reales vecinos y usuarios del ramal. Hay hasta una página de la corporación, incluida en el proyecto, pero diseñada, aprobada, manejada y definido su contenido, por personas que no fueron destinadas para ello por la entidad representativa de la gente del ramal. Todo intento de poner la cosas en su lugar, de asumir la responsabilidad y la dirección de nuestra propia imagen corporativa, choca con este paternalismo respaldado por los gestores y el establishment del estado, el maquiavelismo enraizado en el temor de perder poder, el despotismo ilustrado, hacia un grupo humano que sólo debe mirar como se hace política, ni hablar de política, “ puede alejar el apoyo de las autoridades” nos dicen, ¡como estamos tan bien con tanto apoyo!.
El ramal ha estado en la opinión pública nacional, en los medios de comunicación, casi como las tribus perdidas del Amazonas y en algunos casos como los mapuches, a los cuales hay que someter al statu quo y participar sólo como sujetos pasivos, observados desde las inteligencias superiores. Las opiniones o las entrevistas, tienen
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casi obligatoriamente que concordar con las versiones oficiales sobre el tema, de lo contrario son cercenadas o simplemente ignoradas.
Los que hemos defendido por años los intereses del ramal desde la perspectiva de esa gente, sin jamás intentar trascender a los medios, recordamos personajes que le dieron un cariz odioso a su gestión, ampliamente publicitada en los medios, discriminando a la gente que se suponía debía servir, que organizaba a los vecinos modestos y poco informados del ramal, para los intereses que el estimaba importantes, como conseguir subsidios estatales para la mantención del servicio, pero no en función de los usuarios, sino como una forma de mantenerse con pega, lo que se evidenciaba cuando subían los valores de los equipajes, cajones, canastos, sacos, para propender al transporte de turistas, para que viajaran cómodos sin la molestia de los campesinos que movían sus productos a los centros poblados o traían sus faltas. O cuando inventó trenes para turistas, que cobraban el total del pasaje Talca Constitución, entre estaciones intermedias.
¿Quien ha reparado en que un kilo de mercadería que un maulino del ramal transporta para su uso cotidiano o producto para su venta, le cuesta $1.7/ km? en cambio una empresa forestal paga sólo $ 0.03 /km por kilo transportado…o sea, los modestos habitantes de nuestro ramal, pagan un 3.300 % mas caro, y son quienes se dice que están siendo considerados como grupos sociales, especialmente protegidos por su vulnerabilidad.
Hay muchas cosas que decir, pero se me indicó, que debería hacer un saludo cortito, se me ha dicho que esta es una directiva provisoria, por tanto un presidente provisorio, descartable en el corto plazo, como consecuencia debo entender, no grato a quienes pretenden imponer sus intereses en la nueva forma de hacer país, haciendo proyectos para que la comunidad participe en hacer, lo que el estado con sus funcionarios debe hacer. Pero estamos acostumbrados a ser discriminados, no obstante seguimos trabajando en estas actividades sin fines de lucro, como lo hacen muchos vecinos del ramal, que quieren sus localidades.
Hace ya varios años, el 2004 se derrumbó parte del cerro sobre las vías del tren, como ocurre periódicamente, pero este fue un derrumbe especial, se hablaba de 21.000 metros cúbicos de material, que pendían sobre el trazado. Comenzó el lobby para conseguir dinero para remover este alud y poder pasar con el tren hacia Constitución y viceversa, esto consumió varios meses, entretanto los sufridos usuarios normales, acarreaban bultos y peroles por las vías, con lluvia, de noche, como fuera, en un trasbordo de tren a tren para sortear este “fabuloso derrumbe”. A los dos meses transcurridos y viendo la realidad, bastante menos abultada que los informes catastróficos de los “técnicos”, nos organizamos y contra la voluntad de los administradores del ramal, que pretendieron prohibir que se hiciera, en cuatro horas de trabajo despejamos las vías a pala, chuzo y picota, como en los tiempos en que se hizo el ferrocarril. No obstante estar despejada la línea, los viejos debieron seguir pasando de a pie el mismo tramo ya despejado, por el “grave peligro” que se cernía sobre la vías y las personas. Pero bastó la caída del puente Loncomilla, mágicamente desaparecieron todos los temores y comenzó nuevamente a pasar el tren como siempre al otro día; de todas formas, se gastaron los $ 50.000.000.- ya asignados, convencido el Core con el sacrificio obligado de los usuarios, una suma exorbitante, para sacar el derrumbe que los habitantes habían sacado gratis en cuatro horas, sin que nadie hiciera o dijera nada para agradecer este esfuerzo, ni un palmoteo en la espalda. Casi les cobran pasaje para venir a regalar su trabajo a los demás en un mingaco, diría yo que fue una deferencia del conductor, que entendió lo que hacían los viejos. No puedo por tanto, dejar pasar la oportunidad de destacar, a los que al decir del poeta González Bastidas, hacen lo que no debieran por salir de su letargo, después de haber conocido el desarrollo en tiempos del “poeta de las tierras pobres”, mal llamado así, porque las tierras no son pobres, las personas son las pobres.
Por ese motivo, hoy les rindo un homenaje de agradecimiento, a esos 28 vecinos, algunos están aquí, que vinieron con sus herramientas, con señora algunos, hasta con niños, en pos de un servicio mejor para ellos mismos, abandonados tres meses a su suerte. Como dijo el poeta hace muchos años,
Cantaban los árboles
sin saber cantar
soñaban los pájaros
sin saber soñar.
Esta corporación, cuyos directores representan a cada una de las nueve estaciones principales, pretende terminar con la discriminación, con la falsa premisa de la igualdad de oportunidades, queremos un servicio de transporte de calidad, educación, salud al igual que los chilenos que viven en las ciudades, que se haga respetar la naturaleza y las leyes en el territorio del ramal, que no se privilegien los que no necesitan privilegios, y para ello, es esencial la atención de las autoridades hacia estas comunidades aisladas y alejadas de los centros urbanos, que tienen ventajas, pero también falencias. Agradezco la presencia de las autoridades, el interés de Patricio Herrera, criado en un hogar ferroviario en la cinco sur, del alcalde de Constitución, la buena disposición manifestada por el alcalde de San Javier, Pedro Fernández a un dirigente vecinal, y a todos quienes quieran cooperar a que el territorio del ramal, además de ser una zona especial en lo turístico y productivo, le de a sus habitantes la oportunidad de ser chilenos en igualdad de condiciones. No importa que seamos provisorios, la vida es provisoria, los directores provisorios son Eduardo Peña de Colín, Alba Díaz de Corinto, Luis Letelier de Curtiduría, Juan Valenzuela de González Bastías, Ruperto González de Toconey, Evadio Pérez de Pichamán, Jeremías Gutiérrez de Forel, y Erasmo Marabolí de Maquehua.
Quiero terminar con un soneto del poeta Armando Ulloa Muñoz, que vivió el apogeo del ramal en Huinganes, nacido el 27 de abril de 1899 en Constitución y fallecido el 10 de enero de 1929 en Huinganes, donde todavía se conserva la casa y su familia. Estos versos grafican la esperanza de un futuro mejor para las familias del ramal y la poesía del hombre que ama su tierra y que sueña cosas mejores
Junto al viejo brasero familiar que en la infancia
abrigó nuestros sueños de gloria y de quimera
hoy me arrimo gozoso, como la vez primera
mientras de mis recuerdos me invade la fragancia
Muchos (Veinte) años han pasado, sin hogar ni cariños
ni héroes fuimos, ni santos, ni viajeros sin rumbo,
ni fuimos por la vida rodando, tumbo a tumbo
como en los bellos cuentos de cuando éramos niños…
¿ Que mano cruel, de súbito, nos arrancó la venda?
¿Donde está aquel fantástico príncipe de leyenda,
dónde aquellas riquezas que vio nuestra niñez?
¡Oh mano misteriosa que tuerce los destinos,
danos la fe, tesoro de los sueños divinos,
déjanos un instante ser niños otra vez!
Héctor Iturriaga Puga
Presidente Corporación
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