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Con poca sorpresa para quienes no comulgamos con ruedas de carreta,
empezó lo que ya sospechabamos de la asunción de Guillermo
Cerpa como alcalde suplente. Se rodeó inmediatamente de hermanos
que pasaron a ser relevantes en la administración, que lo único
que los allegó al nuevo alcalde es su pertenecia a la masonería.
Para empezar se organizó un quinteto para tomar decisiones y
consultas, en la cual participan tres concejales y dos funcionarios
antiguos del desastre municipal. Guillermo Cerpa, César Arellano,
Juan Abuhadba, Juan Castillo y Carlos Valenzuela, en ese orden de prelación
de acuerdo a la importancia en la toma de decisiones. César Arellano
ha rotado por varios cargos de acuerdo al alcalde que le ha tocado,
Juan Castillo ha vegetado durante décadas en el cargo de Director
del DAEM, donde se ha hecho de amigos y compadres, que por supuesto
vegetan igual que el, en los cargos funcionarios ganando sueldo sin
mucho que hacer; esto no es poco común en el municipio, donde
familias enteras toman posesión de la mayoría de los cargos
espectables que se reparten. Por supuesto que al igual que las explicaciones
que da el gobierno por las sospechas de nepotismo, son todos "profesionales
muy capacitados que se desempeñan brillantemente en el servicio
público".
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